Muchas personas creen que una copa de alcohol antes de dormir ayuda a relajarse. Aunque inicialmente puede generar sensación de sueño, el alcohol altera la estructura natural del descanso.
Después de algunas horas aparece un efecto rebote, que provoca despertares nocturnos y un sueño fragmentado.
La cafeína también puede interferir con el sueño si se consume por la tarde o por la noche, ya que mantiene al sistema nervioso en estado de activación.
Las hipoglucemias nocturnas: una causa muy frecuente
Un factor que muchas personas desconocen es el impacto de la alimentación, especialmente el consumo de azúcar antes de dormir.
Cuando se comen dulces o alimentos muy azucarados por la noche, el nivel de glucosa en sangre aumenta rápidamente. Para equilibrarlo, el páncreas libera grandes cantidades de insulina.
Horas después, esa insulina puede provocar una bajada brusca de azúcar en sangre. El cerebro detecta esa disminución y envía señales de alerta que despiertan al cuerpo.
Este mecanismo puede explicar por qué muchas personas se despiertan repentinamente en la madrugada.
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