Uno de los motivos más frecuentes es el aumento del cortisol, conocido como la hormona del estrés.
Cuando el cuerpo atraviesa momentos de ansiedad, preocupaciones o tensión emocional, los niveles de cortisol permanecen elevados incluso durante la noche. Esto mantiene al organismo en estado de alerta y dificulta que el cerebro permanezca en fases profundas del sueño.
En estos casos, el descanso se vuelve ligero y es mucho más fácil despertarse en medio de la madrugada.
Problemas en la higiene del sueño
Los hábitos antes de dormir también tienen un impacto directo en la calidad del descanso.
El uso del teléfono móvil, la tablet o la televisión en la cama expone al cerebro a estímulos visuales intensos y a luz azul, lo que estimula la actividad cerebral y retrasa la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
Como consecuencia, el descanso se vuelve más superficial y aumenta la probabilidad de despertarse temprano durante la noche.
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