Esa flema que se acumula en la garganta y el pecho es, sin duda, una de las sensaciones más molestas que existen. Pero, aunque nos den ganas de mandarla lejos de inmediato, la realidad es que nuestro cuerpo es bastante sabio.
Ese exceso de moco es, en realidad, un instinto natural de defensa; el organismo utiliza la tos y la secreción nasal como sus herramientas principales para intentar expulsar lo que estorba y mantener nuestras vías respiratorias lo más despejadas posible.
Básicamente, tu cuerpo está trabajando horas extra para que puedas volver a respirar con normalidad. Estas cantidades exageradas de flema no aparecen por arte de magia.
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