Es momento de limpiar la reputación del mango frente a las creencias populares que carecen de base científica:
Mito 1: «Los diabéticos tienen prohibido comer mango»
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La Realidad: Es una de las mentiras más extendidas. Si bien el mango contiene carbohidratos simples, su Índice Glucémico (IG) es de medio a bajo (alrededor de 51-55). Esto significa que no genera picos abruptos de glucosa en la sangre como lo haría un dulce procesado o un refresco.
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La recomendación médica: Las personas con diabetes tipo 2 pueden disfrutar del mango perfectamente. La clave médica está en la porción (media taza o un mango pequeño) y en consumirlo entero (nunca en jugo), preferiblemente acompañado de una fuente de grasa saludable o proteína (como unos frutos secos o yogur griego) para ralentizar aún más la absorción de sus azúcares.
Mito 2: «El mango de noche engorda o cae pesado»
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La Realidad: Las calorías del mango son exactamente las mismas a las 8 de la mañana que a las 8 de la noche (aproximadamente 60-70 calorías por cada 100 gramos). El cuerpo no almacena más grasa por el simple hecho de que haya oscurecido. Respecto a la digestión, a menos que sufras de reflujo gastroesofágico severo o cenes una cantidad exagerada, sus enzimas naturales de hecho ayudan a que la digestión sea más ligera antes de dormir.
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