Seguramente alguna vez te has topado con esas cositas raras pegadas en la pared y has pensado que simplemente era un poco de pelusa o suciedad acumulada.
Son pequeñas, discretas y casi no se mueven, así que es muy fácil pasarlas por alto mientras descansan en techos o rincones oscuros de la casa.
Pero, ¡sorpresa!, no es mugre. En realidad, se trata de un insecto muy particular llamado polilla porta estuche, o conocida técnicamente como Tinea pellionella.
A simple vista parece un trocito de polvo o un fragmento de escombro, pero si te fijas bien, te darás cuenta de que hay algo de vida moviéndose ahí dentro.
Lo más fascinante de este bicho es su comportamiento, especialmente cuando está en su fase de larva. A diferencia de otras polillas domésticas que andan por ahí libres, esta es toda una arquitecta de su propia seguridad.
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