El principal «peligro» en torno a este tema no radica en la planta en sí, sino en la forma en que se difunde su uso en internet o la tradición oral. Un mito común sugiere exprimir el jugo de las hojas machacadas del orégano orejón o aplicar la infusión (té) directamente dentro de los ojos en forma de gotas para «limpiar la mirada» o aliviar la conjuntivitis.
Hacer esto representa un riesgo severo para tu salud visual por las siguientes razones:
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Irritación por aceites esenciales: Las hojas de esta planta deben su aroma a una alta concentración de compuestos químicos potentes como el carvacrol y el timol. Estas sustancias son extremadamente fuertes. Si entran en contacto directo con la delicada membrana del ojo, pueden causar quemaduras químicas en la córnea, enrojecimiento severo, dolor e inflamación.
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Riesgo de infección bacteriana: Las preparaciones caseras no son estériles. Al machacar una hoja o colar un té en la cocina, se introducen microbios, bacterias u hongos ambientales. Colocar ese líquido en el ojo puede provocar una infección ocular grave (como una úlcera corneal) que podría poner en riesgo tu capacidad visual.
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