La textura también es un factor importante. Una carne fresca debe sentirse firme y elástica. Si al presionarla con el dedo tarda en recuperar su forma o se siente demasiado blanda, puede que no esté en buenas condiciones.
También debes evitar carnes con una superficie viscosa o pegajosa, ya que esto suele ser una señal clara de deterioro.
El origen de la carne influye
Cada vez más consumidores prefieren carnes provenientes de animales criados bajo mejores condiciones y alimentados naturalmente. Este tipo de carne suele ofrecer mejor sabor y una textura más agradable.
Además, comprar en establecimientos limpios y confiables ayuda a garantizar productos más frescos y seguros.
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