Se reconocen dos formas principales:
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No alcohólico (HGNA): el más habitual; está ligado a la alimentación, el peso y el metabolismo, y puede presentarse incluso sin consumo de alcohol.
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Alcohólico: asociado al consumo excesivo y prolongado de alcohol, que interfiere directamente con la función hepática.
Ambos pueden progresar si no se actúa sobre los factores que los originan.
Qué riesgos implica
En etapas tempranas, el hígado graso puede revertirse. Sin embargo, si avanza, puede causar inflamación hepática (esteatohepatitis), fibrosis y, en casos severos, cirrosis, comprometiendo la función del órgano.
Además, suele ir de la mano con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y desajustes metabólicos. No es un problema aislado del hígado, sino un indicador de desequilibrio general.
Síntomas posibles
Muchas personas no presentan síntomas durante años. Cuando aparecen, suelen incluir:
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Cansancio persistente
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Molestia o pesadez en el costado derecho del abdomen
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Hinchazón
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