medida que disminuye la energía y se acumulan los subproductos metabólicos en el torrente sanguíneo (como la urea), la persona pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. Los periodos de vigilia se vuelven breves y espaciados.
La ciencia médica indica que, aunque el paciente parezca completamente inconsciente o no responda a los estímulos visuales, el oído es el último sentido que se pierde. Los estudios electroencefalográficos sugieren que el cerebro moribundo aún procesa los sonidos de su entorno, por lo que hablarle con suavidad, tomar su mano y mantener un ambiente tranquilo sigue siendo de un enorme valor reconfortante.
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