Es cierto que los gatos tienen glándulas odoríferas en sus mejillas, sienes y en la base de la cola. Al frotarse, liberan feromonas que sirven para marcar su territorio. Pero cuando lo hacen contigo, el mensaje no es «eres de mi propiedad» en un sentido posesivo, sino «eres parte de mi grupo seguro».
Recientes estudios han demostrado que los gatos poseen una sensibilidad excepcional hacia las expresiones faciales y el tono de voz humano. Cuando detectan que estás triste, estresado o ansioso, su comportamiento cambia. El roce físico es su manera de:
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Restablecer el «olor grupal»: Al mezclar su aroma con el tuyo, refuerzan el vínculo y crean una atmósfera de familiaridad que busca calmarte.
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Ofrecer consuelo táctil: El contacto físico reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés) tanto en humanos como en felinos.
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Llamar tu atención de forma suave: Es su manera de decir «estoy aquí», invitándote a salir de tu bucle de pensamientos negativos.
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