¿Sabías que un gato se frota contra ti cuando nota que tienes un día difícil?
Cualquier persona que conviva con un felino conoce ese momento: llegas a casa tras una jornada agotadora, te sientas en el sofá con el ánimo por los suelos y, de repente, ahí está él. Tu gato aparece, arquea el lomo y comienza a frotar sus mejillas y su cuerpo contra tus piernas o tu rostro.
Muchos piensan que es simplemente una petición de comida o una muestra de egoísmo animal. Sin embargo, la ciencia y la etología nos dicen algo mucho más profundo: tu gato es un experto en lectura emocional.
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