Desde el punto de vista de la psicología, encontrarse una moneda activa de inmediato el sistema de recompensa de nuestro cerebro, liberando una pequeña dosis de dopamina.
Aunque el valor material de la moneda sea mínimo, el hecho de encontrar algo de forma inesperada rompe la rutina diaria y genera una sensación instantánea de alegría o «buena suerte». Este pequeño cambio de humor puede hacer que vayas por el día con una actitud más optimista, lo que a su vez te vuelve más perceptivo a ver otras oportunidades positivas a tu alrededor.
Así que, la próxima vez que veas un destello metálico en el asfalto, recógela con una sonrisa: ya sea por suerte, por psicología o por un guiño del universo, tu día acaba de recibir un pequeño empujón positivo.
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