El olor es el sentido más infalible. La carne fresca de res o cerdo tiene un olor neutro, ligeramente metálico debido a la sangre, pero nunca intenso. Si al acercarte al mostrador percibes un olor ácido, rancio, similar al amoníaco o excesivamente dulce, da media vuelta. Ningún condimento ni cocción posterior podrá ocultar que esa carne ya empezó su proceso de descomposición.
Leave a Comment