—¿De dónde sacaste el dinero para eso? —preguntó, sospechando.
—Me salió un buen encargo —respondió Lera con calma.
—¿Qué encargo? ¿De dónde sale tanto dinero?
—Escribo textos para webs en mi tiempo libre.
Artyom empezó a sospechar. ¿Y si ese “trabajo extra” era solo una tapadera? ¿Y si Lera tenía un “benefactor”?
—Enséñame ese encargo —exigió—. Quiero ver qué trabajo es tan lucrativo.
—¿No confías en mí?
—Me parece sospechoso que la esposa gane más que el marido.
—¿Y cuánto ha ganado el marido en los últimos tres meses? —replicó ella, con voz fría.
Artyom no supo qué responder. Lera le mostró todos los documentos, pagos y chats con clientes. Todo era trabajo real.
—¿Has aportado algo más que críticas? —preguntó ella, cerrando el portátil.
Leave a Comment