Tu calma es tu autoridad. Antes de responder:
- Respira profundo (4 segundos inhalar, 6 exhalar) dos o tres veces.
- Si estás muy activado, pospone la conversación: “Necesito 10 minutos para calmarme y hablamos”.
- Habla más lento y más bajo de lo normal; baja el volumen, sube la influencia.
Idea clave: no es reprimir lo que sientes, es transformar esa energía en una respuesta útil.
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