Sin embargo, no se trata solo de una cuestión individual, sino también social. La aceptación de las canas habla de un cambio cultural que impacta en la autoestima colectiva. La psicología social explica que cuando un grupo de personas comienza a desafiar un estereotipo, abre el camino para que otros se animen a hacer lo mismo. Así, mostrar el cabello blanco puede convertirse en un acto de resistencia simbólica frente a la obsesión por la juventud eterna y la perfección estética.
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