- Al despertar: bebe un vaso de agua tibia (con o sin limón) para limpiar y activar los órganos.
- Durante el día: toma un vaso pequeño cada dos horas, sin esperar a tener sed.
- Antes de las comidas: medio vaso unos 30 minutos antes mejora la digestión y evita la acidez.
- Durante el ejercicio: hidrátate antes, durante y después para reponer minerales y energía.
- Antes de dormir: solo unos sorbos, para no interrumpir el descanso nocturno.
Aplicar este método durante una semana ayuda a mejorar la concentración, la digestión, la circulación y hasta el aspecto de la piel.
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