El tabaco daña las arterias y acelera la formación de placas que pueden provocar un infarto. El alcohol en exceso también aumenta la presión arterial y los niveles de triglicéridos.
5. Aprendé a manejar el estrés
El estrés constante eleva las hormonas que dañan el corazón. Prácticas como la meditación, la respiración consciente o simplemente tomarse tiempo para uno mismo pueden ayudar.
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