No todo el dolor cardíaco se localiza en el pecho. Puede irradiarse hacia los brazos (especialmente el izquierdo), cuello, mandíbula, espalda o estómago. Esto puede confundirse con dolor muscular o digestivo.
Sudar de forma repentina, incluso estando en reposo y sin calor, especialmente si viene acompañado de otros síntomas como dolor en el pecho o náuseas, puede ser una señal clara de alarma.
Muchas personas confunden un infarto con indigestión o malestar estomacal. Si el malestar es persistente, viene con presión en el pecho o se combina con mareos y sudor, no lo ignores.
Consejos para actuar y prevenir un ataque al corazón
1. Controlá regularmente tu salud cardiovascular
Realizá chequeos médicos al menos una vez al año. Pedí análisis de sangre para revisar colesterol, triglicéridos y glucosa, y controlá tu presión arterial.
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