Cuando tu hijo dice: «Por favor, no hables de política» o «Estamos probando un nuevo enfoque de crianza», no te está rechazando, sino protegiendo su paz.
Pero cuando esos límites se ignoran con frases como «No seas tan sensible» o «Soy tu madre, puedo decir lo que quiera», lo que ellos oyen es: «Mi comodidad es más importante que la tuya».
Respetar los límites, incluso aquellos que no comprendes, es la base para reconstruir la confianza.
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