No todas las frutas actúan igual, y no todos los hábitos asociados a su consumo son beneficiosos. Por ejemplo, aunque muchas personas eligen tomar jugos “naturales” pensando que son saludables, al eliminar la fibra provocan picos de glucosa en sangre, que pueden dañar los vasos sanguíneos a largo plazo.
Además, algunas frutas como el pomelo pueden interferir con medicamentos cardiovasculares, por lo que siempre se debe consultar al médico.
La clave está en consumir frutas enteras, frescas y en su forma natural, para aprovechar al máximo sus compuestos bioactivos.
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