El color de la blusa puede “iluminar” tu rostro o, por el contrario, puede restar vitalidad, acentuar ojeras o dar un aspecto cansado. Muchas mujeres mayores eligen colores muy apagados o negros intensos pensando que “adelgazan” o “disimulan”, pero pueden tener el efecto opuesto si no se ajustan al tono de piel. Otro error: seguir modas de color sin verificar que combinen contigo.
Lo adecuado es conocer qué tonos te favorecen: tonos cálidos para pieles cálidas, tonos fríos si tu piel lo es, y neutros “puente” como marfil, gris perla, azul marino suave, berenjena. También se pueden usar blusas de color vibrante pero en un contexto equilibrado, para dar luz al rostro.
Consejo adicional: Si dudas entre dos tonos, acércate al espejo con buena luz y observa cómo se ve tu rostro: ¿se ve más iluminado o apagado?
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