El escote o el cuello de la blusa puede favorecer muchísimo —o jugar en contra—. Por ejemplo, un cuello muy alto (tipo tortuga) puede acortar visualmente el cuello, generar “rollitos” o marcar la línea de la papada. Un cuello redondo muy cerrado puede “aplanar” el rostro. Por otro lado, un escote en “V” moderado, un cuello abierto, un cuello barco suave, pueden aportar armonía.
Es recomendable elegir cuellos que elonguen el cuello, den espacio al rostro y generen una línea visual limpia. También considerar que un cuello abierto permite usar un collar o accesorio que aporte luz al rostro.
Consejo adicional: Si tienes cuello corto, evita los cuellos altos y opta por escotes más abiertos; si tienes escote complejo (como hombros caídos), una blusa con hombro ligeramente definido puede equilibrar.
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