Hay mujeres cuya sola presencia trae alivio. No son perfectas, pero tienen algo que muchos buscan sin saber:
- Escuchan sin juzgar.
- Aconsejan con sencillez, pero sus palabras tocan hondo.
- Abrazan, acompañan, sostienen.
- Su casa, su mirada o su voz son refugio para los demás.
Son mujeres que aman con una intensidad especial:
El amor es su gran don. Y cuando ese amor se une a la oración, se convierte en una fuerza espiritual enorme a favor de su familia, su comunidad y muchas personas que ni siquiera conocen.
Familia
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