Frases como:
- “Ya no tengo edad para eso.”
- “Es lógico sentirse más lento.”
son mucho más peligrosas de lo que parecen, porque apagan la voluntad.
La ciencia ha demostrado que las células musculares pueden seguir renovándose incluso después de los 80 años. El problema no es la edad, es la falta de estímulo y la resignación.
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