Con los años es común sentir:
- Piernas pesadas al levantarte de la silla.
- Falta de energía al caminar unas cuadras.
- Miedo a tropezar al subir escaleras.
La mayoría se resigna: “Es lógico, ya tengo mis años”.
Pero la realidad es otra: muchas veces no es que el músculo haya desaparecido, sino que ha dejado de recibir órdenes claras del cerebro.
Tus músculos son como un jardín
Imagina que tu musculatura es un jardín:
- Si lo riegas y le da el sol, se mantiene vivo.
- Si lo descuidas, no muere de un día para otro: primero pierde color, luego se marchita y termina seco.
Con los músculos ocurre lo mismo.
Cuando se dejan de usar, se apagan poco a poco. Pero si vuelves a darles el estímulo correcto, pueden reactivarse a cualquier edad.
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