- Siéntate en una silla firme, con la espalda recta y los pies descalzos sobre el suelo.
- Levanta los dedos de ambos pies al mismo tiempo, sin despegar los talones. Mantén 5 segundos.
- Baja los dedos y presiona el suelo con las puntas, como si quisieras agarrarlo. Mantén 5 segundos.
- “Masajea” el suelo con las yemas de los dedos, moviéndolos suave hacia adelante y atrás durante 10 segundos.
- Abre y cierra los dedos como si fueran una flor que se abre y se cierra durante otros 10 segundos.
Es frecuente sentir calor en los pies o una especie de “descarga” en las piernas. Esto indica que la conexión pies–cerebro se está reactivando.
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