Una de las enseñanzas más repetidas del Padre Pío se refería al Rosario rezado en familia. Aseguraba que, cuando una familia reza unida, no se forman rosas aisladas, sino un verdadero ramo celestial. Ese ramo —decía— es colocado por la Virgen en el altar del cielo y desde allí brota una protección especial sobre ese hogar.
Según el santo, donde hay Rosario en familia, hay un “jardín espiritual” que actúa como defensa contra conflictos, divisiones y peligros espirituales.
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