El mal olor no siempre proviene del cuerpo, sino del ambiente.
Un baño sin ventilación acumula humedad, moho y bacterias que impregnan toallas, alfombras y hasta la ropa limpia.
Después de ducharte, abre ventanas o enciende el extractor para permitir la circulación del aire.
Consejo: cambia las toallas al menos dos veces por semana y evita dejar ropa húmeda colgada mucho tiempo. Un baño limpio y ventilado huele a cuidado personal.
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