Uno de los motivos más comunes del mal olor es la higiene inadecuada tras evacuar.
Con la edad, la movilidad disminuye y puede ser difícil alcanzar o limpiar correctamente ciertas zonas, lo que deja residuos y genera olor con el tiempo.
Usar solo papel seco no siempre es suficiente. Lo ideal es complementar con toallitas húmedas, un bidé o esponjas suaves, y secar bien la zona.
Si hay limitaciones físicas, existen herramientas ergonómicas que facilitan la higiene sin esfuerzo ni dolor.
Consejo: no temas pedir ayuda médica si tienes dificultades para moverte; cuidar tu higiene también es cuidar tu salud.
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