Días después, volví a abrir la aplicación a medianoche.
Rafael y Leonel estaban otra vez en mi sala. Más relajados. Fotografían joyas, listaban antigüedades. Rafael tocó un jarrón que Gabriel y yo compramos en Oaxaca.
—Véndelo todo —dijo—. Antes de que empiece a hacer preguntas.
Guardé el video con fecha y hora. Ya no dudaba. Ya no temblaba.
Leave a Comment