Esto es lo que me parece más interesante de esta historia.
No se trata de Trump. Es sobre nosotros. Nuestro apetito por el misterio. Nuestra voluntad de creer. Nuestra necesidad de interpretar cada acción ambigua a través de la lente de nuestras creencias preexistentes.
Un hombre caminaba afuera sosteniendo algo pequeño. Esa es toda la historia. Todo lo demás es proyección.
Internet convirtió un no evento en una conversación global porque estamos aburridos, porque estamos polarizados, y porque nos encanta un buen rompecabezas.
Eso no es necesariamente malo. Es humano. Pero vale la pena reconocerlo.
Leave a Comment