La densitometría ósea se utiliza para detectar osteoporosis y evaluar el riesgo de fracturas. Es una herramienta útil, pero no siempre necesaria de manera frecuente en personas mayores.
Si una persona ya tiene un diagnóstico claro, está en tratamiento y no ha presentado caídas ni fracturas recientes, repetir este examen cada poco tiempo no suele cambiar el manejo médico. En lugar de aportar tranquilidad, a veces solo genera preocupación innecesaria por pequeñas variaciones que no tienen un impacto real.
Después de los 70, muchas veces es más efectivo enfocarse en la prevención de caídas, el fortalecimiento muscular, el equilibrio y una buena nutrición, en lugar de repetir pruebas que no modifican las decisiones clínicas.
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