La realidad es que el bicarbonato actúa como un exfoliante abrasivo. En cantidades pequeñas y controladas puede ayudar a remover células muertas, pero en exceso rompe la barrera cutánea. Estudios sobre el pH de la piel (como los revisados por dermatólogos en revistas especializadas) muestran que un desequilibrio alcalino puede provocar:
- Pérdida de hidratación natural
- Aumento de sensibilidad al sol
- Mayor riesgo de enrojecimiento e irritación
- Sensación de tirantez después de lavarte la cara
Por eso, la moderación no es solo un consejo… es la clave para que funcione de verdad.

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