El error número uno que cometen la mayoría es usar demasiado bicarbonato o aplicarlo con demasiada frecuencia. Piensan que “más es mejor” y terminan agregando cucharadas enteras o usándolo varias veces por semana. Lo que pasa es que el bicarbonato tiene un pH muy alcalino (alrededor de 9), mientras que la piel humana necesita un pH ligeramente ácido (entre 4.5 y 5.5) para mantener su barrera protectora sana. Cuando alteras ese equilibrio, la piel pierde humedad, se irrita y se vuelve más vulnerable a contaminantes y bacterias.
Sinceramente, duele ver cómo muchas mujeres mexicanas, como mi amiga Marta de Guadalajara, terminan con la piel reseca y sensible después de seguir “trucos virales” sin medir las consecuencias. Ella aplicaba la mezcla casi todos los días pensando que aceleraría los resultados. En lugar de lucir radiante, su cutis se sintió tirante y con rojeces. ¿Te suena familiar?

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