Cenaron juntos en la galería bajo un cielo lleno de estrellas.
Hablaron de cosas simples, como dos personas que finalmente empezaban a conocerse de verdad.
Antes de irse, Martín abrazó a su madre.
Hacía años que no lo hacía.
—Gracias por la lección —susurró—. La necesitaba.
Elena sonrió con lágrimas en los ojos.
A veces el amor también necesita firmeza.
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