Aquí aparece uno de los errores más frecuentes.
Muchas personas creen que mientras más caliente esté el agua, mejor será el efecto. Pero eso no es cierto.
El agua demasiado caliente puede irritar lentamente la mucosa del esófago y del estómago. De hecho, la Organización Mundial de la Salud advirtió hace años sobre el consumo frecuente de bebidas extremadamente calientes.
La temperatura recomendada suele ubicarse entre:
- 38° y 42°C.
Es decir:
- Tibia.
- Cómoda.
- Sin sensación de quemadura.
Si al beberla piensas “está muy caliente”, probablemente ya sea demasiado.
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