Uno de los sistemas más olvidados del cuerpo es el sistema linfático. Su función es ayudar a eliminar desechos, toxinas y sustancias inflamatorias acumuladas entre las células.
A diferencia de la sangre, la linfa no tiene una bomba propia como el corazón. Su movimiento depende principalmente de:
- La respiración.
- El movimiento muscular.
- La circulación corporal.
- El calor.
Por eso, durante la noche, el flujo linfático tiende a volverse más lento. Esto puede favorecer:
- Hinchazón facial.
- Bolsas debajo de los ojos.
- Sensación de pesadez.
- Rigidez corporal al levantarse.
El agua tibia, especialmente acompañada por algunos minutos de movimiento suave, puede ayudar a estimular nuevamente ese flujo natural.
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