Las manos siempre han sido una herramienta poderosa de comunicación.
Mucho antes de los mensajes de texto y las redes sociales, las personas expresaban emociones, advertencias y creencias mediante movimientos simples.
Un dedo levantado, una palma abierta o un puño cerrado podían transmitir mensajes completos sin pronunciar una sola palabra.
Y este gesto es uno de los mejores ejemplos de cómo algo aparentemente insignificante puede esconder una historia cultural enorme.
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