Su hijo Martín llamaba de vez en cuando.
—¿Cómo estás en ese fin del mundo, mamá?
Siempre decía la frase con un tono burlón, como si la decisión de Elena de mudarse al campo fuera un capricho absurdo de una mujer mayor.
Martín estaba casado con Paola Salvatierra, una influencer obsesionada con las apariencias, las marcas y las redes sociales.
La primera vez que visitaron la finca fue un desastre.
Paola se quejó del calor, de los insectos, de la velocidad del internet, de la comida casera y hasta del canto de los gallos por la mañana.
—¿Cómo puedes vivir así? —preguntó horrorizada—. Esto necesita una remodelación urgente.
Martín, como siempre, apoyó a su esposa.
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