Ciertos hábitos diarios pueden empeorar la percepción del zumbido. El consumo excesivo de cafeína, alcohol o tabaco puede intensificarlo, al igual que el estrés crónico y la falta de descanso. Dormir mal, exponerse continuamente a ruidos fuertes o abusar de los auriculares también agravan el problema. En cambio, mantener una alimentación equilibrada, hidratarse bien y cuidar la presión arterial contribuye a una mejor salud auditiva.
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