En la psicología profunda, la soledad no es aislamiento patológico. Es un proceso activo.
Muchas personas que evitan recibir visitas están atravesando —o valoran— momentos de introspección. Necesitan silencio para integrar experiencias, procesar emociones y conectar con su autenticidad.
Para Jung, el proceso de individuación —es decir, convertirse en quien realmente eres— requiere espacios de retiro. Sin ese tiempo a solas, la personalidad se diluye en expectativas externas.
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