El día 15, me dieron el alta.
Salí del hospital con una claridad que nunca antes había sentido.
Tomé el teléfono y llamé al gerente del banco.
—Señor Pablo, quiero cancelar todo acceso de mi hija a mi cuenta.
Hubo silencio.
—¿Está segura?
—Completamente.
Cancelé tarjetas, cambié claves, eliminé todo.
Ese mismo día, algo dentro de mí cambió para siempre.
Leave a Comment