En los Evangelios, Jesús habló muchas veces sobre la oración y la relación directa con Dios.
En el Evangelio según Mateo (6:6), se recuerda una enseñanza muy conocida:
“Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto”.
Estas palabras invitan a vivir la oración como un momento íntimo y sincero.
No se trata de repetir palabras sin sentido, sino de abrir el corazón con confianza.
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