La historia de Punch: expertos explican por qué fue rechazado por su madre y cómo se comportan otros monos con él
Tras el rechazo materno, los cuidadores del zoológico buscaron formas de ayudar al pequeño macaco a adaptarse. Le ofrecieron toallas, mantas y juguetes suaves, con el objetivo de proporcionarle algún tipo de estímulo reconfortante. Con el tiempo, Punch eligió un peluche en particular —con forma de orangután— al que comenzó a abrazar constantemente.
La primatóloga Alison Behie explicó que este tipo de comportamiento tiene antecedentes científicos. Recordó los conocidos experimentos realizados por el psicólogo Harry Harlow en la década de 1950, donde se observó que los monos bebés separados de sus madres preferían aferrarse a figuras de tela antes que a estructuras rígidas.
Según Behie, el motivo es sencillo: “Los estudios realizados en la década de 1950 por Harlow descubrieron que los monos bebés separados de sus madres eran más propensos a aferrarse a una figura de tela que a una de alambre”. Esta preferencia se relaciona con la necesidad de contacto físico y seguridad emocional.
En otras palabras, aunque un objeto no puede reemplazar completamente el cuidado de la madre, sí puede ofrecer una sensación de consuelo en situaciones de estrés o inseguridad. Además, algunos especialistas creen que el aspecto del peluche —similar al de un primate— pudo hacerlo especialmente atractivo para Punch.
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