Hija decide CANTAR en el velorio de su madre, pero al notar los OJOS de la anciana, ¡queda en SHOCK…

Hija decide CANTAR en el velorio de su madre, pero al notar los OJOS de la anciana, ¡queda en SHOCK…

Carmen se extrañó por la reacción repentina del padre, pero la alegría y la expectativa eran mayores que cualquier sospecha. Al día siguiente, todos se arreglaron con las mejores ropas que tenían. Javier se puso un traje antiguo, pero cuidadosamente planchado. Beatriz apareció con un vestido elegante que ella misma había arreglado como salida de una revista. Carmen llevaba un vestido sencillo, pero delicado, que reflejaba quién era. Caminaron juntos hasta la sede de la finca del coronel. La construcción era imponente, con grandes columnas blancas y luces visibles desde lejos, iluminando el camino como un faro.

Al llegar al portón, fueron recibidos por un mayordomo. El hombre era educado, sonriente y hablaba con una cortesía a la que no estaban acostumbrados por parte de los militares. El mayordomo hizo una leve reverencia y dijo, “Sean bienvenidos a la residencia del coronel Ramírez. El señor Antonio los espera en el jardín. Por favor, síganme.” Invitó abriéndoles paso. Atravesaron el interior de la casa pasando por salones amplios, llenos de cuadros costosos y muebles de madera maciza. Todo impecablemente ordenado.

Finalmente llegaron a un área exterior. Era un comedor al aire libre dispuesto bajo un gran pérgola de madera. La mesa estaba servida con cristales relucientes y cubiertos de plata. Desde allí se veía el cielo estrellado y se sentía la brisa fresca que venía del campo. Antonio salió a recibirlos con una sonrisa sincera. abrazó a Carmen con cariño, estrechó la mano de Javier con firmeza y apenas hizo un saludo educado a Beatriz. El coronel Ramírez ya estaba sentado en la cabecera de la mesa.

No se levantó para saludarlos. Permanecía malhumorado, con los brazos cruzados, observándolo todo como si estuviera siendo obligado a participar en una representación. Antonio indicó los lugares y dijo con entusiasmo, “Por favor, siéntense. Preparé un menú especial para celebrar esta noche.” Habló intentando crear un ambiente ligero. La cena comenzó. Antonio dominaba la conversación hablando con entusiasmo sobre planes para la cosecha, sobre nuevas máquinas que pretendía traer al pueblo y sobre un futuro próspero para todos. Hablaba como si no existieran la dictadura.

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