Andrea venía a mi casa llorando después de cada encuentro con su futura suegra.
Yo intentaba tranquilizarla.
—No le hagas caso, es su forma de ser. Todo va a mejorar cuando estén casados.
No mejoró. Empeoró de la peor manera posible.
Andrea venía a mi casa llorando después de cada encuentro con su futura suegra.
Yo intentaba tranquilizarla.
—No le hagas caso, es su forma de ser. Todo va a mejorar cuando estén casados.
No mejoró. Empeoró de la peor manera posible.
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