Siéntate en el borde de la cama durante aproximadamente un minuto para que el cuerpo se adapte al cambio de postura.
4. Realizar movimientos suaves
Gira los tobillos, estira los brazos y mueve lentamente el cuello y los hombros. Esto activa la circulación.
5. Ponerse de pie con calma
Levántate despacio y espera unos segundos antes de comenzar a caminar.
Este pequeño ritual ayuda al corazón y al sistema circulatorio a adaptarse progresivamente al inicio del día.
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