En estas situaciones, los adultos suelen intentar evitar conflictos para mantener la armonía familiar. Sin embargo, cuando se reducen los encuentros o las visitas para evitar tensiones, el resultado indirecto puede ser que los nietos vean menos a esa abuela, aunque el vínculo emocional entre ambos continúe siendo fuerte.
Las separaciones o divorcios también pueden modificar significativamente la dinámica entre abuelos y nietos. Cuando una pareja se separa, la organización de la crianza suele establecer nuevos acuerdos sobre convivencia y tiempo compartido con los hijos. En algunos casos, si el padre no tiene la custodia principal o vive en otra ciudad, el contacto con los abuelos paternos puede disminuir.
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