—Doctor, esto es 1 malentendido. Ella se tropezó.
—No lo parece, señor Montes. Su fractura no corresponde a 1 caída.
Doña Berta comenzó a manotear.
—¡Esa mujercita está mal de la cabeza!
1 señora mayor en el pasillo señaló a los Montes.
—Son ellos. Los desgraciados que la dejaron tirada como animal.
La expresión de Raúl se transformó en pánico por su reputación. Don Víctor jaló a su esposa y empujaron a su hijo hacia el elevador. Huyeron como cobardes. Escondida, Marisol sintió la precisión de la justicia. Cada pieza estaba cayendo en su lugar.
Esa tarde, el teléfono vibró. Era Raúl desde 1 número oculto. Marisol presionó grabar.
—Dime en qué hospital estás escondida.
—¿Para qué, Raúl? ¿Para que termines el trabajo de tu mamá?
—No seas estúpida. Fue 1 pinche accidente. Tú lo provocaste.
—Tengo la pierna destrozada en 3 partes.
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